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Atlético 1-1 Girona: lo mejor, lo peor y las notas

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Una prueba de fuego más la que se presentaba para el Atlético de Simeone, principal perseguidor del Barcelona en la lucha por alzarse con el título liguero a final de temporada y sin duda el más sólido aspirante tras su eliminación en Champions League, algo que le permite centrar esfuerzos de manera más persistente en la competición doméstica. No podía contar para el encuentro el técnico argentino con Godín, por sanción, ni con Filipe Luis por lesión, aunque a priori y pese a que ambas bajas se antojaban importantes, debía disponer de recursos suficientes para superar a uno de los equipos revelación del campeonato. Un Girona de Pablo Machín que en la primera vuelta ya se había encargado de demostrar que había llegado a la élite por méritos propios y por mecanismos adquiridos, mostrándose como un sólido bloque cimentado en un peculiar sistema en el que los carrileros son fundamentales. El Wanda Metropolitano acogía un encuentro entre dos férreos y sólidos conjuntos, algo que hacía presagiar batalla en feudo colchonero.


Y así fue. El primer acto comenzó sumido en una batalla táctica en la que ambos conjuntos dirimían el dominio de la parcela central. Dos equipos con la lucha y el esfuerzo como denominador común, que luchaban sin cuartel por hacerse con el mando en la medular. En dicho contexto, y pese a la igualdad de fuerzas físicas y mentales, era de esperar que la calidad terminase desnivelando la balanza. En una jugada embarullada en las inmediaciones del área del conjunto catalán, Griezmann se mostró como el más listo de la clase, arrebatando en un acto de pillería la posesión a Juanpe en la salida de balón. El esférico caería en las botas de Thomas, que filtró un pase elevado sobre los centrales que encontraría a Diego Costa. En posición correcta, pero de espaldas a la portería, el hispano brasileño encontró el pase perfecto hacia atrás hacia Antoine Griezmann. El francés, que había estado en el origen de la jugada, sólo tuvo que empujar a la red de volea la perfecta asistencia de su compañero, que quedó tendido en el suelo tras el choque con Bono. No tuvo problemas el delantero para continuar sobre el césped, como tampoco los tuvo el Atlético para sostener el marcador en ventaja hasta que el colegiado indicara el camino de los vestuarios en una jugada en la que el Girona había logrado forzar un córner que el trencilla no permitió que se ejecutase, entre las protestas de los jugadores dirigidos por Machín.

La segunda mitad se presentó con ritmo pausado, con un Atlético de Madrid preocupado de mantener su escaso margen en el marcador y con el Girona manteniendo su carácter competitivo, ese que le permite mantenerse vivo en todos y cada uno de los encuentros que disputa. Iraizoz tuvo que sustituir a Bono por problemas físicos, aunque por el resto los catalanes continuaron siendo tan fiables como de costumbre. El conjunto colchonero oxigenó paulatinamente su zona ofensiva, dando entrada a Gameiro y Koke en sustitución de Diego Costa y Griezmann. El Girona jamás se evadió del encuentro, con un Portu especialmente incisivo. Fruto de dicha insistencia, Mojica y Borja García castigaron continuamente a Vrsaljko por banda. El lateral terminó viendo cartulina amarilla y bordeando la expulsión. Fue en una falta lateral que botaría Aday con un disparo que se envenenó para obligar a Oblak a despejar de puños, en una jugada que fue el preludio del empate. Bernardo salvó el balón antes de que saliera por línea de fondo, Bernardo cabeceó a la zona caliente y Portu, el más vivo, cazó un balón en el borde del área chica a bote pronto con el que superó a Oblak y estableció el 1-1. Le tocaba al Atlético remar para tratar de volver a adelantarse, aunque ya sin sus dos referencias habituales en punta y ante un equipo que se mostraba sólido y solidario defensivamente. Pese a sus intentos ofensivos, las ocasiones no llegaban y todo hacía indicar que se escaparían dos puntos del Metropolitano, en un empujón más del Barça hacia el título. No sólo se mostraba impotente para generar peligro el equipo de Simeone, sino que dejaba espacios que Olunga pudo castigar en una acción en la que se quedaba sólo ante Oblak y el guardameta tuvo que derribarlo fuera del área. Así, se alcanzaba el final del encuentro con empate en el marcador, un resultado meritorio para el Girona y frustrante para un Atlético que se aleja un poquito del título liguero.

LO MEJOR: el Girona, que siempre compite. Un equipo con personalidad y estilo que ha demostrado que está sobradamente a la altura de la competición.

LO PEOR: la falta de creación en la medular del Atlético, la incapacidad para generar ocasiones para abastecer a sus delanteros y la oportunidad que se le escapa al conjunto colchonero de presionar al Barcelona en la lucha por el título.

JUGADOR SPHERA (MVP): Portu

Las notas (de aplicación en Ligas Futmondo)
Atlético:

XI Inicial:Oblak (6), Vrsaljko (5), Giménez (5), Savic (6), Lucas Hernández (5), Thomas (6), Saúl Ñíguez (5), Carrasco (6), Correa (6), Griezmann (6), Diego Costa (6)

Suplentes:Koke (5), Gameiro (5), Vitolo (5)

Girona:

XI Inicial:Bono (6), Juanpe (6), Ramalho (5), Bernardo (6), Aday (6), Mojica (6), Pere Pons (7), Granell (6), Borja García (7), Portu (8), Olunga (6)

Suplentes:Iraizoz (5), Timor (5)

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